Una de las características mas sobresalientes de nuestro planeta tiene que ver con su diversidad biológica, es decir, la inmensa variedad de ecosistemas existentes en las diferentes latitudes, pero, además, la diversidad de microorganismos, hongos, plantas y animales que los componen. A través de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se han definido una serie de criterios y acciones para ubicar y proteger aquellos sitios de excepcional importancia a nivel global. Preservemos
En su redacción original, la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la UNESCO (suscrita en 1972) define al patrimonio natural como:
“los monumentos naturales constituidos por formaciones físicas y biológicas o por grupos de esas formaciones que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico, las formaciones geológicas y fisiográficas y las zonas estrictamente delimitadas que constituyan el hábitat de especies animal y vegetal amenazadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico. Las zonas naturales estrictamente delimitadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural”.

En la actualidad hay 218 sitios de Patrimonio Natural de la UNESCO registrados en todo el mundo, 45 de los cuales se encuentran en Latinoamérica; es importante resaltar que algunos de estos son reconocidos por su patrimonio histórico y natural. Resulta difícil destacar a alguno de estas áreas sobre las demás, pero, como ejemplo, mencionaremos el Parque Nacional Los Glaciares en Argentina, al Sistema Arrecifal de Belice, El Pantanal en Brasil, Las islas Galápagos en Ecuador y la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca en México.

En su apartado de Patrimonio Natural, la UNESCO expresa que “preservar la biodiversidad de nuestro planeta es fundamental para el bienestar de la humanidad”, de tal forma que el conocer y proteger a estos sitios será fundamental para nuestro futuro, pero si realmente queremos transitar hacia el desarrollo sustentable, debemos conservar cada uno de los espacios naturales que aún nos quedan en el planeta. Preservemos




