Super Bowl 60: Green Day liderará ceremonia de apertura histórica
La banda de rock Green Day será la encargada de encender la ceremonia de apertura del Super Bowl 60, marcando el inicio de una edición histórica que conmemora seis décadas del evento deportivo más importante de Estados Unidos. La presentación, más que un simple concierto, plantea la pregunta de cómo esta banda, conocida por su actitud punk, encajará en el contexto ceremonial de un evento que honrará a generaciones de Jugadores Más Valiosos (MVP) de la NFL.
Un regreso a casa para celebrar seis décadas de historia
El anuncio fue hecho oficial por la liga, destacando el simbolismo de que la banda, originaria del Área de la Bahía de San Francisco, actúe en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, a pocos kilómetros de donde se formaron. El vocalista Billie Joe Armstrong declaró:
“¡Estamos súper emocionados de abrir el Super Bowl 60 justo en nuestro patio trasero! Estamos honrados de dar la bienvenida a los MVP que dieron forma al juego”.

Un espectáculo dividido en actos: del rock al reguetón
El show de apertura con Green Day es solo la primera parte de una oferta musical estratificada. Antes del partido, el programa incluirá a Charlie Puth interpretando el himno nacional, a Brandi Carlile cantando “America the Beautiful” y a Coco Jones con “Lift Every Voice and Sing”. La transmisión será en vivo por NBC, Telemundo, Peacock y Universo a partir de las 3 p. m. (hora del Pacífico) del 8 de febrero.
Sin embargo, la mayor expectativa musical recae en el espectáculo de medio tiempo, que será liderado por el puertorriqueño Bad Bunny. Su anuncio en septiembre pasado generó reacciones divididas, atizando un debate cultural que se reavivó con su reciente video promocional titulado “El 8 de febrero el mundo bailará”, el cual superó los tres millones de “me gusta” en Instagram y promueve un mensaje de unidad entre culturas.
Una apuesta dual por la nostalgia y la audacia global
La elección de los artistas para el Super Bowl 60 revela una estrategia clara de la NFL. Por un lado, Green Day representa un puente de nostalgia y legado rockero para conmemorar los 60 años del partido, actuando como un “acto de apoyo en su ciudad natal”. Por el otro, Bad Bunny personifica la audacia por capturar la audiencia global más joven y diversa, a pesar de la polémica que pueda generar.
La perspectiva inmediata es que el Levi’s Stadium será testigo de un contraste generacional y musical sin precedentes. La noche del 8 de febrero definirá si esta apuesta dual entre el rock emblemático de los 90 y el reguetón dominante actual logra crear la “celebración colectiva para los aficionados en el estadio y en todo el mundo” que la NFL promete.
Fuente: López Dóriga
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