Cuba – Trump plantea “toma amistosa” en medio de crisis y negociaciones con La Habana
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, soltó una declaración que ha dado la vuelta al mundo y que nadie sabe bien a bien cómo interpretar.
De acuerdo a la información publicada por López-Dóriga y agencias internacionales, Trump aseguró este viernes 27 de febrero que su gobierno mantiene conversaciones con La Habana y que podrían derivar en algo que llamó “friendly takeover” o “toma de control amistosa” de la isla.
“No tienen nada ahora mismo, pero están hablando con nosotros, y quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba. Podríamos terminar con una toma de control amistosa de Cuba después de muchos, muchos años” , declaró a la prensa en la Casa Blanca antes de viajar a Texas.

¿Qué significa “toma amistosa”?
Nadie lo sabe con certeza. Ni la Casa Blanca ha dado más detalles. Pero los analistas internacionales barajan varias posibilidades: desde un cambio de régimen negociado, hasta una intervención económica encubierta, pasando por una flexibilización controlada de las sanciones a cambio de reformas políticas.
Lo que sí queda claro es el diagnóstico de Trump sobre la situación cubana:
“Como saben, no tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida. Y ahora mismo es una nación en serios problemas, y quieren nuestra ayuda”.
El presidente incluso calificó a Cuba como una “nación fallida” y aseguró que podría hacerse algo “muy positivo” para los cubanos en el exilio y los que aún viven en la isla.
El contexto: crisis, petróleo y una lancha con sangre
Cabe destacar que estas declaraciones no llegan en el aire. Detrás hay una tormenta perfecta:
Crisis energética: En enero, tras el operativo en Venezuela que capturó a Nicolás Maduro —aliado histórico de La Habana—, Cuba perdió acceso al petróleo venezolano. Trump ordenó además aranceles para países que suministraran crudo a la isla, agravando la peor crisis económica cubana desde 1959.
¿Giro en la política? Sin embargo, apenas el miércoles pasado, el gobierno de EU relajó el bloqueo petrolero y autorizó la reexportación de crudo venezolano a la isla, con ciertas restricciones y a través del sector privado. Una contradicción que nadie explica.
El incidente de la lancha: Apenas días antes, fuerzas cubanas abrieron fuego contra una lancha procedente de Florida que, según La Habana, violó sus aguas territoriales. El saldo: cuatro muertos y seis heridos. Al menos uno de los fallecidos y uno de los heridos eran ciudadanos estadounidenses.
Negociaciones secretas en el Caribe
Asimismo, mientras Trump hablaba de “toma amistosa”, su secretario de Estado, Marco Rubio —cubanoamericano de origen—, movía los hilos en la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) en San Cristóbal y Nieves.
Según reveló el Miami Herald, funcionarios cercanos a Rubio se reunieron con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, para discutir una posible flexibilización gradual de las sanciones a cambio de cambios políticos en la isla.
Fuentes indicaron que las conversaciones están “muy avanzadas”, aunque no hay acuerdos cerrados. El plan contemplaría un alivio de sanciones evaluado “mes a mes”.
La reacción de Cuba
El gobierno cubano, por su parte, mantiene una postura ambivalente. Por un lado, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío publicó en X (luego borró) que “Estados Unidos mantiene en todo vigor el boicot de combustibles contra Cuba y su pleno impacto como castigo colectivo”.
Y sentenció: “Nada de lo anunciado en días recientes cambia esa realidad. Las posibilidades de ventas condicionadas al sector privado ya existían y no alivian el impacto sobre la población” .
Voces en contra
Mientras tanto, más de 40 organizaciones de la sociedad civil estadounidense enviaron una carta al Congreso pidiendo que revierta la “política agresiva” hacia Cuba. Advierten que cortar los envíos de petróleo provocaría un colapso humanitario.
“Las políticas que deliberadamente imponen hambre y penurias a millones de civiles constituyen una forma de castigo colectivo y, como tal, son una grave violación del derecho internacional humanitario”, señala la carta, firmada por la Alianza de Bautistas, ActionAid USA y la Iglesia Presbiteriana, entre otros.
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