No habrá tres meses de vacaciones. Al menos no todavía.
Lo que parecía una decisión cerrada de la SEP resultó ser apenas una propuesta. Y la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que salir a poner orden.
Todo comenzó el jueves 7 de mayo, cuando el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, anunció a través de un video y un boletín oficial un cambio drástico en el calendario escolar 2025-2026. Las clases terminarían el 5 de junio —más de un mes antes de lo previsto— y el regreso a clases sería el 31 de agosto. La razón oficial: la “extraordinaria ola de calor” que azota al país y la logística del Mundial de Futbol 2026, que arranca el 11 de junio.
El anuncio provocó una tormenta de críticas. Padres de familia, organizaciones civiles, maestros y hasta escuelas privadas rechazaron la medida. La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) calificó la decisión como un “grave error” que agravaría el rezago educativo en México. La CNTE en Oaxaca también rechazó el cierre anticipado, argumentando que no responde a las necesidades reales del magisterio ni de la comunidad estudiantil.

El freno de mano de la presidenta
Este viernes 8 de mayo, durante su conferencia matutina, Sheinbaum corrigió a su propio secretario de Educación.
“Es una propuesta la que hizo Mario ayer, que viene de los propios estados de la República; no es que sea una decisión de Mario”, declaró la mandataria.
Aseguró que la iniciativa surgió a petición de varios estados y de algunos sectores del magisterio, preocupados por las altas temperaturas y la logística del Mundial, pero recalcó que “no hay todavía un calendario definido”. Y añadió una frase que retumbó en todo el país:
“Es importante que los niños y niñas no pierdan clases”.
Sus declaraciones contrastaron radicalmente con el tono del anuncio oficial del día anterior. Lo que la SEP presentó como un hecho consumado, la presidenta lo redujo a una simple propuesta en análisis.
Los que dijeron “no” a la medida
La controversia encendió todas las alarmas. Y los números explican por qué.
Según la organización México Evalúa, el calendario original establecía 45 días efectivos de clase hasta el 15 de julio. Al acortar el ciclo escolar en seis semanas, únicamente restarían 17 días para 23.4 millones de estudiantes en un país que ya enfrenta un fuerte rezago educativo. La ONG criticó duramente la propuesta: “Adelantar el fin del ciclo escolar al 5 de junio, en medio de una profunda crisis educativa, envía una señal preocupante sobre las prioridades del sistema educativo mexicano”.
La ANFE-ANEP, que agrupa a escuelas privadas, anunció que mantendrán sus actividades conforme al calendario original, argumentando una violación a la Ley General de Educación, que establece un mínimo de 185 días de clases. Los padres de familia, por su parte, ya analizan interponer amparos para evitar el recorte.
La CNTE se sumó al rechazo y la Sección XXII del SNTE-CNTE en Oaxaca ya advirtió que ignorará el cierre anticipado.
El trasfondo que nadie cuenta
Lo que subyace al debate no es solo un ajuste de fechas. Es la tensión entre el derecho a la educación y las prioridades de un país sede del Mundial.
El calendario escolar 2025-2026 contempla 185 días efectivos de clase, según el Diario Oficial de la Federación. Originalmente, las clases iniciaron el 1 de septiembre de 2025 y concluirían el 15 de julio de 2026. Con la propuesta de la SEP, se recortarían aproximadamente 40 días de clase.
La ola de calor que ha azotado a México en las últimas semanas es real. Las temperaturas en varios estados han superado los 40 grados. Y el Mundial 2026 pondrá a Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey como sedes principales. Pero el problema no es que existan estas razones. El problema es que la SEP no presentó criterios técnicos que justifiquen reducir seis semanas de clases, según denunció México Evalúa.
El interrogante que quedó en el aire
La postura de Sheinbaum ha dejado la decisión en un limbo. Delgado aseguró que el acuerdo fue “unánime” entre las secretarías de los estados. La presidenta dice que todavía no hay calendario definido. ¿Quién tiene la razón? ¿Habrá clases el 5 de junio o hasta el 15 de julio?
La única certeza es que la presión social y las críticas de padres, maestros y organizaciones llevaron al gobierno federal a retroceder. Al menos por ahora. La presidenta tiene la última palabra. Y miles de familias están esperando una definición. La pregunta no es por el Mundial. Es por la educación de millones de niños y niñas en México.
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