Biogás de sargazo: Quintana Roo anuncia plantas industriales para 2026
El gobierno de Quintana Roo priorizará la transformación del sargazo en biogás de sargazo como su alternativa más viable frente al arribo atípico del alga. El titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), Óscar Rébora, informó que este año iniciará la construcción de plantas a mayor escala. La gran pregunta es si este modelo de economía circular podrá procesar los cientos de miles de toneladas que llegan anualmente a las costas.
La transición de un problema costoso a un recurso energético
Rébora explicó que, aunque existen otros usos como fertilizantes, el biogás de sargazo es el producto con mayor avance tecnológico y rentabilidad económica. Los estudios en una planta piloto en Puerto Morelos confirmaron la viabilidad técnica para producir energía. El anuncio, basado en una estrategia desde 2022, busca cambiar la narrativa del sargazo de “residuo” a “recurso”.
Una apuesta industrial que requiere inversión masiva
La estrategia estatal tiene dos patas: la contención inmediata con barreras y la creación de una cadena de valor a largo plazo. Para la primera, ya se tienen 7.7 kilómetros de barreras antisargazo. Para la segunda, el proyecto estrella es el Polo de Desarrollo de Economía Circular en Puerto Morelos, que pretende atraer capital extranjero.

Sin embargo, el éxito del biogás de sargazo dependerá de factores críticos. La escala de la inversión necesaria para plantas industriales no fue detallada. Tampoco el volumen máximo de alga que podrán procesar anualmente. El reto logístico de recolectar y transportar el sargazo de todas las playas a puntos de procesamiento centralizados sigue siendo un costo operativo enorme.
El contexto actual: 1,500 toneladas y una temporada adelantada
El anuncio se da en un momento operativo complejo. La SEMA reporta la recolección de más de 1,500 toneladas de sargazo en seis municipios, debido a una temporada adelantada. Esto subraya la urgencia de las soluciones de contención a corto plazo, mientras se desarrolla la infraestructura para el aprovechamiento a mediano plazo.

El cierre es de expectativa cautelosa. La apuesta por el biogás de sargazo es técnicamente sólida y alineada con la economía circular. Su viabilidad real se medirá cuando las primeras plantas industriales estén operando a capacidad y sus costos se comparen con el gasto histórico de solo recolectar y disponer el alga.







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