Bosques submarinos México: Aliados clave contra cambio climático
Los bosques de kelp que se extienden por el Pacífico mexicano emergen como ecosistemas cruciales en la mitigación del cambio climático debido a su extraordinaria capacidad de captura de carbono y su rol en el sostenimiento de la biodiversidad marina, según información recopilada de Aristegui Noticias.
¿Qué son los bosques de kelp?
Los bosques de kelp son ecosistemas marinos formados por algas pardas gigantes que crecen en aguas frías y ricas en nutrientes, principalmente en las costas del Pacífico mexicano, como las de Baja California. Estas macroalgas pueden alcanzar hasta 50 metros de altura y crecer decenas de centímetros al día, creando estructuras sumergidas que se asemejan a bosques terrestres. Funcionan como hábitats críticos para cientos de especies marinas, incluyendo peces, moluscos y mamíferos, y ofrecen servicios vitales como la protección costera y el soporte a pesquerías locales.
Además de su valor ecológico, los bosques de kelp son aliados clave contra el cambio climático, gracias a su capacidad para capturar grandes cantidades de dióxido de carbono (CO₂) mediante fotosíntesis—incluso más por metro cuadrado que muchos bosques tropicales. Sin embargo, enfrentan graves amenazas como el calentamiento del océano, la contaminación y el sobrepastoreo por especies como los erizos, lo que ha provocado la pérdida de hasta el 90% de su cobertura en algunas zonas durante la última década. Su conservación y restauración son esenciales para mantener la salud marina y mitigar los efectos del cambio global.

Captura vs. almacenamiento: el debate científico
La alta productividad de estos bosques permite una captura significativa de dióxido de carbono (CO₂) atmosférico mediante fotosíntesis. Estudios citados señalan que, por metro cuadrado, estos ecosistemas pueden capturar más carbono que las selvas tropicales.
No obstante, existe controversia científica respecto a su eficacia real como sumideros de carbono. Mientras algunos investigadores destacan su potencial para el secuestro, otros subrayan que el desafío principal reside en el almacenamiento a largo plazo, dado que los fondos rocosos donde habitan no facilitan el entierro de carbono, a diferencia de manglares o pastos marinos.
Amenazas climáticas y esfuerzos de conservación
Los bosques de kelp enfrentan riesgos crecientes por el calentamiento oceánico. Entre 2014 y 2016, ondas de calor marinas en el Pacífico provocaron pérdidas de hasta el 90% de la cobertura de kelp en algunas zonas, según documentación científica.
Ante este panorama, especialistas como Rodrigo Beas-Luna, académico de la Facultad de Ciencias Marinas de la UABC, enfatizan la necesidad de acciones duales:
Preservación de los bosques remanentes mediante la protección de depredadores clave, la reducción de presiones locales y el fortalecimiento de la gobernanza comunitaria.
Restauración de áreas degradadas a través del control de herbívoros (como erizos), trasplantes de juveniles y técnicas innovadoras como el “green gravel”.
Un termómetro del cambio climático
La ubicación de estos bosques en el límite sur de su distribución en el hemisferio norte los convierte en indicadores valiosos de los impactos climáticos. Su estado puede anticipar cambios en regiones actualmente más estables, a la vez que ofrecen lecciones sobre resiliencia ecológica.
“Los bosques de kelp no son una solución única, pero son una pieza fundamental del rompecabezas climático”, señaló Beas-Luna a Aristegui Noticias. “Bien conservados, pueden amortiguar impactos costeros, sostener pesquerías y contribuir a la captura de carbono”.
La preservación y restauración de estos ecosistemas requiere, según los expertos, de ciencia rigurosa, monitoreo continuo y alianzas duraderas entre instituciones, comunidades y autoridades.
Fuente: Aristegui Noticias
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