Educación en salud es la estrategia nacional de vida saludable de la Secretaría de Educación de Quintana Roo (SEQ) y que ha atendido a 77,803 niñas y niños de primaria en el estado.
La titular de la SEQ, Elda Xix Euán, detalló que el programa, operado con apoyo de instituciones de salud como el IMSS y el DIF Estatal, tiene como meta promover hábitos de nutrición, actividad física y cuidado personal.
Esta intervención representa un esfuerzo por integrar la educación en salud como un pilar dentro de la formación básica pública.
La estrategia, enmarcada en las políticas de la gobernadora Mara Lezama, ha completado su atención en las 11 cabeceras municipales y 58 comunidades de cuatro municipios.
Según el comunicado, ahora se prepara su tercera etapa, proyectada para operar entre enero y marzo de 2026, con el objetivo de llegar a 219 comunidades más.
El enfoque en localidades de municipios como Othón P. Blanco y Felipe Carrillo Puerto busca llevar la educación en saluda zonas que tradicionalmente tienen menor acceso a servicios preventivos.
El verdadero éxito se medirá a largo plazo, más allá de las cifras de cobertura
La pregunta central que surge de este informe es sobre la efectividad y sostenibilidad. Mientras las cifras de cobertura son claras, el impacto real de la educación en salud en los hábitos de vida de los niños a mediano plazo es más difícil de cuantificar.
La SEQ no presentó indicadores de evaluación sobre cambios concretos en conocimientos, actitudes o prácticas de los estudiantes atendidos, datos que serían cruciales para ajustar la estrategia.
El programa enfrenta el reto histórico de la discontinuidad. Muchas iniciativas similares han operado en fases aisladas, sin una integración permanente en el currículo escolar o sin la capacitación continua de los docentes para darle seguimiento.
La SEQ señaló que se avanza en la logística para las brigadas de salud, lo cual es fundamental para la operación, pero el éxito final dependerá de que estos contenidos no sean un taller esporádico, sino parte de una cultura escolar sostenida.
Para que la inversión en educación en salud trascienda el anuncio, será clave que la SEQ, en conjunto con la Secretaría de Salud, diseñe mecanismos de monitoreo y evaluación que muestren no solo cuántos niños fueron “atendidos”, sino cuántos interiorizaron y aplican los hábitos promovidos.
El próximo paso, luego de la ampliación de cobertura, debería ser la publicación de resultados cualitativos y cuantitativos que demuestren el cambio generado en las comunidades escolares.







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