Más allá de los voluminosos músculos que puedes desarrollar, el ejercicio físico tiene muchos beneficios metabólicos a la salud en el corto y al largo plazo. Ya hay evidencia de que sus efectos van más allá del músculo esquelético hacia otros órganos o tejidos tales como el hígado, el adiposo (la grasa), el sistema vascular y hasta el páncreas, por mencionar algunos.
Si el ejercicio logra disminuir el riesgo de obesidad, es de esperarse que también lo haga con muchas de las enfermedades metabólicas y las complicaciones que pudieras llegar a padecer. Por ello, no deberías dar por hecho que si padeces de alguna enfermedad crónica como diabetes o cáncer, de nada sirve realizar alguna actividad física, por lo que serás sedentario y la enfermedad no avanzará.
Beneficios del ejercicio físico probados por la ciencia
Muchos estudios científicos se han dado a la tarea de estudiar y probar los beneficios a la salud que puede desencadenar el ejercicio. Entre ellos:
- Mejoras en la concentración y la cognición en general.
- Mayor flexibilidad y movilidad del cuerpo.
- Un mejor control del peso.
- Mejoras en la salud cardiovascular.
- Un mayor y mejor control glucémico y de la sensibilidad a la insulina.
- Mejoras en el estado de ánimo y menor riesgo de depresión y ansiedad.
- Menor riesgo de padecer cáncer.
- Un incremento en la densidad mineral ósea.
Son tan solo algunos, pero evidentemente existen mucho más gracias a la activación y a la adaptación del metabolismo. Una revisión interesante publicada en la revista científica Diabetología del 2020 llamada “Exercise and metabolic health: beyond the skeletal muscle” se dio a la tarea de explorar y documentar las adaptaciones del cuerpo en respuesta al ejercicio y aquello que previene respecto a la enfermedad.
Prevención de la diabetes
Una actividad diaria tan ligera como dar 3500 pasos al día o hacer 20 minutos de alguna actividad física o el deporte pueden hacer la diferencia entre quedarte solamente con tu intolerancia a la glucosa o, si no lo haces, por consiguiente, esperar la aparición de la diabetes tipo 2. Ahora, si haces por lo menos 2 horas y media de ejercicio a la semana, es decir, 150 minutos de una actividad moderada a intensa, disminuyes tu riesgo de padecer diabetes en 30%. Si eres de los que corre tal vez poco tiempo, pero le metes toda la intensidad tipo en un sprint, tienes un riesgo significativamente bajo de padecer obesidad y diabetes y lo anterior, también porque mejora la capacidad cardiorrespiratoria.
Prevención de la enfermedad hepática
Si haces ejercicio, por otro lado, evitarás la aparición de la esteatosis hepática, que es lo que tú conoces como hígado graso y que, al final, puede progresar a fibrosis y culminar en cirrosis o peor aún, en un cáncer de hígado. La acumulación de grasa en tu hígado también aumentará el riesgo de padecer diabetes. Es por ello que a mayores volúmenes de actividad física se van a disminuir las grasas que se acumulan en este órgano.







