Magnolias en Festival Voces por la Paz: Coro femenino de Cancún brilla en Monterrey
En tiempos donde la violencia fragmenta y la incertidumbre social exige respuestas colectivas, la música coral se levanta como un puente de encuentro. Bajo esa premisa, Magnolias, Grupo Vocal Femenino de Cancún participó en el VII Festival Internacional de Coros “Voces por la Paz”, celebrado del 19 al 22 de marzo en Monterrey, consolidando su presencia como una de las agrupaciones representativas del sureste mexicano.
El encuentro reunió a más de 300 coralistas de 15 agrupaciones provenientes de estados como Veracruz, Nuevo León, Jalisco, Puebla, San Luis Potosí, Ciudad de México, Quintana Roo y Sonora, además de contar con Cuba como país invitado. La diversidad de voces, estilos y generaciones dio forma a un mosaico sonoro que apostó por la música como vehículo de transformación social.
Un festival que nació como respuesta a la violencia
De acuerdo con el presidente del festival, Gilberto Velázquez, este proyecto nació en 2015 como respuesta a contextos de violencia, por lo que tiene como eje central “concientizar a la sociedad de que todos, desde su realidad particular, pueden contribuir a la reconstrucción del tejido social”.
Desde el Caribe mexicano, la delegación estuvo integrada por 48 mujeres del Grupo Vocal Magnolias, bajo la dirección de Edgar González Salzmann, quien también funge como delegado estatal de la Red Nacional de directores y Coros de México.
“La joya de Cancún” brilla en el escenario nacional
La participación del ensamble cancunense no solo representó al estado, sino que reafirmó el papel de las mujeres en la escena coral, llevando consigo la fuerza de un proyecto que ha sido reconocido por el Congreso de Quintana Roo como “la joya de Cancún”.
“Este festival nos recordó que la música coral no es solo un ejercicio artístico, es un acto de resistencia y esperanza. Ver a nuestras mujeres cantar en esos escenarios, representando a Cancún, fue la confirmación de que cuando las mujeres se organizan desde el arte, reconstruyen el tejido social desde sus comunidades”, expresó Edgar González Salzmann, director artístico de Magnolias [información base].
Escenarios que se convirtieron en puntos de encuentro
Los conciertos, con entrada libre, se llevaron a cabo en espacios emblemáticos como el Círculo Mercantil Mutualista, el Auditorio 360 del Palacio Municipal y el Teatro Digital Fidel Velázquez, además de presentaciones en escuelas públicas y privadas. Cada escenario se convirtió en un punto de encuentro donde la música trascendió lo estético para convertirse en un acto de comunidad.
“El único objetivo es utilizar el canto coral como una herramienta artística para que niños, jóvenes y adultos compartan experiencias y construyan lazos de hermandad”, subrayó Velázquez.

Semblanza: Magnolias, una tribu que canta
Magnolias surgió en 2016 como una semilla. El 20 de junio de 2023, esa semilla encontró tierra fértil y comenzó a florecer: 12 mujeres decidieron darle vida a un proyecto donde la música no fuera una competencia, sino un abrazo colectivo. Hoy, esa semilla se ha convertido en más de 60 voces que representan a siete generaciones distintas —desde los 20 hasta los más de 70 años—, unidas por un mismo propósito: cantar desde la verdad que hay en cada una. Y la familia sigue creciendo.
No buscan la nota perfecta; buscan la emoción verdadera. Construyen experiencias sonoras donde cada voz individual se desvanece para dar paso a una fuerza colectiva que solo existe cuando cantan juntas. Porque Magnolias no es un coro. Es una tribu que canta.
Lo que sigue para Magnolias
Más allá de su paso por Nuevo León, Magnolias continúa su proyección artística:
1 de mayo: Se presentará en la Feria Internacional del Libro de Playa del Carmen.
9 de mayo: Ofrecerá un concierto especial en el Teatro de la Ciudad de Playa del Carmen.
Sobre el escenario del Teatro Digital Fidel Velázquez, las 48 voces de Magnolias no solo interpretaron un repertorio. Cada nota fue un eco de las mujeres que, desde hace años, encontraron en el canto un refugio, un lazo, una forma de estar juntas. Y cuando sonó la última canción, lo que quedó en el aire no fue un aplauso cualquiera: fue la certeza de que la música, cuando se hace en colectivo, tiene la fuerza para transformar el dolor en armonía.

“Cuando las mujeres se organizan desde el arte, reconstruyen el tejido social desde sus comunidades”, dijo Edgar González Salzmann, director de Magnolias. Y así lo han hecho: llevando su canto a escuelas públicas, a espacios comunitarios, a festivales que nacieron como respuesta a la violencia. Porque Magnolias no busca solo afinar voces; busca que cada mujer que se une a ellas descubra que su voz importa, que su presencia es un pilar, que al cantar junto a otras no está sola.

Los próximos meses las llevarán de regreso a los escenarios de Quintana Roo: a la Feria Internacional del Libro de Playa del Carmen, al Teatro de la Ciudad, y luego al Festival Internacional de Coros Coralcun, donde compartirán escenario con agrupaciones de Brasil, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Colombia y México. Pero más allá de las fechas, lo que mueve a Magnolias es la misma certeza que las trajo hasta aquí: que el canto es un abrazo que se escucha, una cadena que se teje, una forma de resistir con belleza.
Y mientras siguen sumando voces —van por las 100—, lo que realmente construyen es una comunidad que cree que, desde lo pequeño, desde lo colectivo, se puede sanar. Porque ellas lo han demostrado: cuando las mujeres se unen para crear, no solo generan arte. Generan identidad, generan esperanza. Y eso, como ellas lo cantan, no se improvisa: se siembra, se cuida y se comparte.

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