Chavismo rescata Maduro: Rodríguez moviliza bases y declara “secuestro” por EE.UU.
La captura de Nicolás Maduro obligó al chavismo a movilizar a sus bases con una narrativa de guerra. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reunió este jueves a toda la cúpula oficialista en Caracas y estableció como meta prioritaria el “rescate” del líder, a quien declaró formalmente “secuestrado” por fuerzas estadounidenses. La información, reportada por el portal de noticias López Dóriga, revela la estrategia del régimen para intentar convertir una derrota operativa en un motivo de movilización política interna.
Durante un acto en el Teatro Teresa Carreño, Rodríguez fijó tres directrices para el gobierno interino. La primera y central es lograr el regreso de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Las otras dos son “garantizar la paz” en el territorio y “mantener la gobernabilidad”, en un reconocimiento tácito del riesgo de desestabilización interna que enfrenta el chavismo sin su principal figura.
Una narrativa de resistencia para cerrar filas
Frente a figuras como el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, la mandataria encargada calificó la captura como un “acto de piratería internacional”. Esta retórica beligerante busca un doble objetivo: unificar al aparato oficialista detrás de una causa común y deslegitimar desde su origen el juicio por narcoterrorismo que Maduro enfrenta en Nueva York, donde ya se declaró inocente.
La coalición oficialista, el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar, respondió al discurso con un “compromiso inquebrantable” para cumplir la misión. Sin embargo, analistas políticos consideran que la viabilidad de un rescate físico es prácticamente nula, dada la custodia de máxima seguridad. El verdadero propósito de esta meta sería ganar tiempo, proyectar fortaleza y evitar una fractura interna mientras Delcy Rodríguez consolida su autoridad.
La gobernabilidad, el desafío inmediato y real
Más allá de la épica del rescate, las otras dos directrices –paz y gobernabilidad– exponen las preocupaciones inmediatas del régimen. El llamado a una “unidad monolítica” y a asegurar la producción económica son señales de que la prioridad operativa es prevenir revueltas populares y un colapso administrativo en medio de una crisis humanitaria preexistente.
Con este acto, el chavismo elige resistir con una narrativa de victimización y desafío. El éxito de esta estrategia no se medirá en la liberación de Maduro, sino en su capacidad para mantener cohesionado al aparato del Estado, controlar la calle y extender la crisis política en el tiempo, mientras el destino del líder se decide en un tribunal a miles de kilómetros de Caracas.

Fuente: López Dóriga






