Las familias del fraccionamiento Donceles 28, una de las zonas fundacionales de Cancún y Puerto Juárez, continúan enfrentando severas afectaciones cada temporada de lluvias ante la falta de una infraestructura pluvial eficiente. El problema, aseguran los vecinos, lleva entre 30 y 40 años sin solución definitiva.
Ubicada en el acceso a la comunidad pesquera de Puerto Juárez, entre las avenidas Bonampak y José López Portillo, esta colonia fue construida sobre una zona de manglares y humedales, condición que la hace especialmente vulnerable a las precipitaciones intensas y a los fenómenos hidrometeorológicos.
El punto crítico: Donceles con Guadalupe Victoria
Uno de los puntos más críticos es la intersección de Donceles con calle Guadalupe Victoria, donde el drenaje colapsa durante las lluvias, provocando inundaciones que ingresan a las viviendas. Los vecinos señalan que el agua alcanza niveles preocupantes, generando daños materiales, riesgos sanitarios y afectaciones constantes a su patrimonio.
“Todos los vecinos nos vemos afectados, se mete el agua a las viviendas con las lluvias, por pequeña que sea. El drenaje colapsa y tarda días en irse el agua, pero aquí las autoridades son los responsables por autorizar esos grandes desarrollos que no permiten que el agua fluya”, denunció Soraya, habitante de dicho fraccionamiento.
Los residentes reportan que el agua pluvial se mezcla con el fluido del drenaje y la basura, lo que provoca malos olores y se convierte en un foco de infección que puede durar hasta tres semanas. “Es un cochinero, una pestilencia que dura hasta 20 días”, expresó Guadalupe Álvarez de Torres, otra vecina afectada.

El factor de los nuevos desarrollos inmobiliarios
Cabe mencionar que, de acuerdo con el Programa de Desarrollo Urbano (PDU), el uso de suelo en la zona está catalogado como multifamiliar, lo que permite la construcción de edificios. Sin embargo, habitantes cuestionan la pertinencia de autorizar desarrollos verticales en un área históricamente inundable.
“Legal puede ser, pero no necesariamente correcto”, expresan colonos, quienes consideran que desde el origen no debió aprobarse ese tipo de uso de suelo en terrenos de humedal.
Vecinos denuncian que un edificio privado drena directamente el agua de su alberca hacia las calles de la colonia, lo que genera inundaciones constantes en la zona frente a la escuela Naciones Unidas, incluso en días sin lluvia. Además, señalan que los desarrolladores se han apropiado de áreas verdes para convertirlas en estacionamientos privados.
En días recientes, los colonos manifestaron su inconformidad ante nuevas construcciones en la zona, al considerar que podrían agravar los problemas de drenaje y saturación de servicios. Asimismo, denunciaron la reducción de áreas verdes y señalaron que el sistema sanitario presenta constantes rebosamientos.
Mesas de trabajo: ¿solución o simulación?
Ante esta situación, los vecinos solicitaron una reunión con autoridades municipales para exigir soluciones integrales, que incluyan obras pluviales de fondo, revisión de permisos otorgados y acciones de mitigación ambiental, pero hasta ahora no se le ha dado una solución definitiva.
El pasado 11 de marzo, durante un evento para la conformación de comités de paz en la zona, los residentes aprovecharon la presencia del secretario general del Ayuntamiento, Pablo Gutiérrez, para visibilizar estos problemas crónicos. Según testimonios, Gutiérrez fue recibido con abucheos por parte de los colonos.
Tras el diálogo, el Ayuntamiento y los colonos llegaron a un compromiso formal: se instalarán mesas de trabajo para canalizar las demandas vecinales. Se acordó realizar una reunión el próximo 25 de marzo, en la que 30 representantes vecinales entregarán un pliego petitorio detallado con las necesidades prioritarias, enfocadas principalmente en resolver de forma definitiva el problema del drenaje y los encharcamientos.

Compromisos municipales
La titular de Ecología y Desarrollo Urbano en Benito Juárez, Nahielli Orozco Lozano, anunció el compromiso del gobierno municipal para contener el incremento de densidades en la zona. A través de la integración de mesas especiales dentro del nuevo Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU), las autoridades revisarán puntualmente los usos de suelo para asegurar que el desarrollo inmobiliario no continúe agravando la saturación de los servicios básicos, estableciendo como prioridad la seguridad de los residentes por encima de la edificación desmedida.
Si bien la funcionaria reconoció que los desarrolladores actuales actúan bajo la normativa vigente, admitió que el esquema actual permite una densidad que la infraestructura de la zona ya no puede soportar.
“Yo les comentaba que como ellos están en todo su derecho de solicitar, es importante recalcar que los desarrolladores cumplen con la vigente y actualmente el Plan de Desarrollo Urbano da derecho a hacer una obra con esa densidad. Sin embargo, conocemos esa zona, es una zona inundable, y la problemática es muy compleja por ser una baja”, señaló Orozco Lozano.
La funcionaria se comprometió a realizar un análisis exhaustivo no solo de los nuevos proyectos, sino también de las licencias recientemente autorizadas, buscando un equilibrio sostenible que mitigue los riesgos latentes de una de las zonas más vulnerables del municipio.
Obras previas y su efectividad
No es la primera vez que las autoridades intervienen en la zona. En 2012, la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) realizó obras de drenaje pluvial con una inversión de 5.9 millones de pesos, aportados de manera bipartita entre el Estado y la Federación, a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). En ese entonces, se inspeccionaron los trabajos de construcción y equipamiento de un cárcamo de rebombeo para mitigar los encharcamientos severos que padecían los 5 mil 500 habitantes de la zona.
Más recientemente, en junio de 2024, el gobierno municipal realizó trabajos de limpieza de rejillas, desazolve de pozos y desagüe de vialidades interiores con bombas de achique, lo que permitió que en alrededor de tres a cuatro horas se desahogara la precipitación pluvial. También se realizó termonebulización para evitar criaderos de vectores como dengue, zika y chikungunya .
Sin embargo, los vecinos consideran que estas acciones son paliativas y no atacan el problema de fondo.
El problema de origen
Juan Carral O’Gorman, arquitecto del primer edificio de usos múltiples de la colonia, explicó que la Donceles 28 está casi al nivel del mar, pero que el verdadero problema es que quedó atrapada por los desarrollos circundantes.
“Todo mundo se escuda diciendo que la Donceles 28 la hicieron muy abajo, pero no hay justificación alguna para que un gobierno no atienda a su gente; urge hacer un pozo de absorción que resuelva el problema o bombear al mar que está a 800 metros. Antes existía acceso directo al mar, pero con los fraccionamientos, Donceles 28 quedó atrapada”, explicó el arquitecto.
Donceles 28: memoria viva de Cancún
Donceles 28 no es una colonia reciente; forma parte de la historia fundacional de Cancún y Puerto Juárez. Antes del boom turístico, la zona fue campamento y comunidad de pioneros. Hoy, sus habitantes demandan que esa antigüedad no se traduzca en olvido institucional, sino en atención prioritaria a una problemática que, año con año, se repite con las lluvias.
Los vecinos esperan que las mesas de trabajo programadas para el 25 de marzo traduzcan en acciones concretas y rápidas los compromisos asumidos, para poner fin a una problemática que lleva décadas afectando gravemente su entorno y salud.








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