OMS monitorea brote de virus Nipah en India; patógeno tiene hasta 75% de letalidad y no tiene tratamiento
Un virus Nipah con una letalidad que puede superar el 75% y para el que no existe vacuna ni tratamiento específico ha puesto en alerta a los sistemas de salud de Asia y Europa. Tras la confirmación de dos casos en el estado de Bengala Occidental, India, a finales de 2025, las autoridades sanitarias globales activaron sus protocolos de vigilancia. La pregunta que resuena en la comunidad internacional, como reportan medios como Infobae y El Universal, es clara: ¿este patógeno, capaz de saltar de animales a humanos y luego entre personas, representa una amenaza de propagación global?
De acuerdo con la información recopilada de fuentes internacionales, India logró, aparentemente, contener este brote inicial. Tras un rastreo intensivo de 196 contactos directos, todos resultaron negativos y fueron puestos en cuarentena. Sin embargo, la sombra del virus Nipah es larga. Países como Tailandia, Indonesia, Myanmar, Vietnam y China ya reforzaron los controles en aeropuertos y fronteras para viajeros procedentes de la región afectada, instalando escáneres térmicos y revisando declaraciones sanitarias, tal como se informó ampliamente.

Un patómeno zoonótico con un historial mortal
La técnica de “señalar y contrastar” es crucial para entender la alerta. Por un lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. (NIH) señalan que el virus Nipah (NiV) se transmite principalmente desde murciélagos frugívoros del género Pteropus, a través del consumo de alimentos contaminados (como savia de palma o frutas), contacto con animales domésticos infectados (cerdos) o fluidos de personas enfermas. Por otro lado, su letalidad histórica —entre el 40% y el 75%— y la falta de herramientas médicas para combatirlo lo convierten en una prioridad de bioseguridad nivel 4, la categoría más alta.
El contraste entre la rápida respuesta india y el riesgo latente define la situación. Mientras las autoridades indias declararon tener la situación bajo control, la OMS y el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades enfatizan que la dinámica de transmisión le confiere un “potencial relevante para eventos epidémicos”. Los síntomas, que van desde fiebre y dolor de cabeza hasta encefalitis mortal e insuficiencia respiratoria aguda, pueden confundirse en sus primeras etapas, complicando el diagnóstico temprano.
El verdadero muro de contención, hasta ahora, ha sido el mismo que se usa para otros patógenos de alta transmisibilidad: el rastreo de contactos, el aislamiento estricto y las medidas de protección en entornos hospitalarios. España, por ejemplo, ha calificado el riesgo para su población como “muy bajo”. Sin embargo, la historia del virus Nipah, con brotes recurrentes en Bangladesh y el sudeste asiático desde su identificación en 1998, sirve como recordatorio de que las enfermedades zoonóticas son una amenaza constante en un mundo interconectado.
Para los quintanarroenses y el público en general, la lección es de vigilancia, no de alarma. Este brote subraya la importancia de los sistemas sanitarios robustos y la cooperación internacional. Aunque el virus Nipah está, por ahora, geográficamente limitado, su aparición es un recordatorio de que la próxima pandemia podría no originarse de un coronavirus, sino de un patógeno desconocido o, como en este caso, de uno conocido, mortal y siempre al acecho en el ecosistema.
Fuente: El Universal e Infobae








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