Xabi Alonso sale tras derrota en el Clásico y Supercopa
El Real Madrid y Xabi Alonso pusieron fin este lunes a su relación, tras solo siete meses, tras la derrota en la final de la Supercopa de España ante el Barcelona. El anuncio, difundido por el club y recogido por medios como López-Dóriga, se produce pese a un rendimiento aceptable en otras competiciones, lo que plantea la pregunta de si el alto mando blanco perdió la paciencia demasiado pronto o si existían fisuras más profundas.
Un “mutuo acuerdo” precipitado por una derrota clave
En un comunicado oficial, el club agradeció al técnico, al que define como “una leyenda”, su trabajo y dedicación, asegurando que “siempre será su casa”.
Alonso, quien tomó las riendas en junio tras su exitosa etapa en el Bayer Leverkusen, dejaba al equipo en una posición competitiva: segundo en La Liga a cuatro puntos del líder, clasificado en Champions y en octavos de Copa del Rey.

El peso del Clásico y la sombra de Ancelotti
La decisión, sin embargo, parece haber sido desencadenada por un resultado concreto: la caída 3-2 ante el Barcelona en la final de la Supercopa. Este tropiezo ante el máximo rival habría acelerado una evaluación que el club ya tenía en marcha. Alonso sucedía a Carlo Ancelotti, el entrenador más laureado de la historia del club, una comparación siempre compleja.
Su balance final en el banquillo fue de 34 partidos, con 24 victorias, 4 empates y 6 derrotas. Aunque los números son sólidos, en el Real Madrid el criterio final rara vez son las estadísticas, sino los títulos y el rendimiento en los momentos decisivos. La goleada sufrida ante el PSG (4-0) en semifinales del Mundial de Clubes fue otra mancha en su breve trayectoria.
Una salida elegante que abre un interrogante de fondo
La perspectiva inmediata deja dos incógnitas claras. La primera es quién tomará el mando de un equipo que aún lucha por tres títulos esta temporada. La segunda, y más de fondo, es si esta salida “de mutuo acuerdo” refleja una nueva intolerancia a los proyectos a medio plazo en un club acostumbrado al éxito inmediato.
Fuente: López Dóriga








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